Editorial n°8 - julio 2021 [fr]

El gobierno francés crea un Comité interministerial para la laicidad.

15 de julio de 2021

Al otro día de la Fiesta Nacional francesa, es bueno recordar algunos conceptos fundamentales de la República. La laicidad es uno de ellos.

- Es uno de los principios fundamentales de la República Francesa, heredado de nuestra historia y de la formación de nuestro régimen político.

- La laicidad garantiza la libertad de conciencia. De ahí se deriva la libertad de manifestar las propias creencias o convicciones dentro de los límites del respeto al orden público. La laicidad implica la neutralidad del Estado y garantiza la igualdad de todos ante la ley sin distinción de religión o creencias.

- La laicidad garantiza a creyentes y no creyentes el mismo derecho a la libertad de expresión de sus creencias o convicciones. También garantiza el derecho a tener o no una religión, a cambiarla o dejar de tenerla. Garantiza el libre ejercicio del culto y la libertad de religión, de conformidad con los principales instrumentos internacionales relacionados con los derechos humanos (Declaración Universal de Derechos Humanos, Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos), pero también libertad de religión: nadie puede ser obligado a respetar dogmas o prescripciones religiosas.

- La laicidad implica la separación del estado y las organizaciones religiosas. El orden político se basa en la soberanía exclusiva del pueblo de los ciudadanos, y el Estado, que no reconoce ni paga salarios a ninguna religión, no regula el funcionamiento interno de las organizaciones religiosas. De esta separación se deduce la neutralidad del Estado, las autoridades locales y los servicios públicos, y sus agentes, no sus usuarios. La República laica garantiza así la igualdad de los ciudadanos en la administración y el servicio público, sean cuales sean sus convicciones o creencias.

- La laicidad no es la "religión" del estado. No es una doctrina. No es una opinión, sino la garantía que se da a todos de tener una. No es una condena, sino el principio que los autoriza a todos, con sujeción al respeto del orden público. Garantiza la capacidad de nuestra sociedad para apoyar a ciudadanos de diferentes convicciones en paz y armonía.

- La laicidad no es hostil a la religión. Al contrario, da a los creyentes la garantía de poder practicar su culto con dignidad y seguridad, sujeto únicamente al orden público. Asegura que cualquier restricción a la libertad de culto esté sujeta al control del juez, quien evalúa estrictamente su necesidad, proporcionalidad y naturaleza no discriminatoria.

- La creación del Comité Interministerial de la laicidad tiene como objetivo asegurar una mejor implementación, de manera armónica y coordinada, del principio de laicismo. Este organismo contribuirá, consolidando el respeto a los principios republicanos, a la lucha contra la discriminación y la implementación de políticas a favor de la igualdad de oportunidades, a la lucha contra las tendencias radicales y separatistas, que promueven la violencia y dividen a la sociedad.

Ultima modificación 16/07/2021

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